Vitamina D y toxicidad

Recientemente leí variados artículos de opinión y noticias disfrazadas de altavoz de ciencia, o comunicados como el de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios alertando a los médicos de la toxicidad al suplementar vitamina D a la población con deficiencia, ante los niveles bajos observados en la población en general, y finalmente entre unas cosas y otras quedan miedos e incertidumbre de unos y sobrecerteza de otros que demonizan lo que no está en sus manuales mentales.

La siguiente tabla muestra la incidencia de toxicidad de la vitamina D en relación con la ingesta diaria. Los círculos azules representan estudios farmacológicos que utilizan dosis de hasta 50.000 UI / día de vitamina D. No se observó toxicidad en aquellos que informaron ingesta diaria por debajo de 30.000 UI. Pero…, ¿no es de 2.000 UI / día la dosis máxima segura (según la metodología utilizada hasta 1997)?

El “nivel máximo de ingesta admisible” establecido en 1997 por la Food and Nutrition Board para la vitamina D, de 2.000 UI o 50 μg, no se basa en la evidencia actual, lo que restringe la investigación y la optimización de la política nutricional. Léase esta revisión 👉 “Evaluación de riesgos para la vitamina D“.

Es también en 1997 cuando la Food and Nutrition Board del Instituto Americano de Medicina establece como “ingesta adecuada” 200–600 UI o 5–15 μg de vitamina D / día para adultos mayores de 18 años. Las cantidades de vitamina D necesarias para producir efectos beneficiosos y posiblemente para prevenir la enfermedad son mayores que las que se creían nutricionalmente suficientes. Siguen surgiendo nuevos datos sobre los beneficios para la salud de la vitamina D más allá de su papel en el metabolismo óseo. Las ingestas asociadas con esos beneficios sugieren una necesidad de niveles de suplementación, fortificación de alimentos, o ambos que sean más altos que los niveles actuales.

Debido a la amplia gama de respuestas a la suplementación, algunas personas requerirán una dosis diaria mayor a 4.000 o incluso 10.000 UI / día para alcanzar el nivel recomendable de 50 ng / mL o 125 nmol/ L de vitamina 25 (OH) D en suero. Los niveles en suero deben ser controlados y mantenidos dentro de un rango saludable, amigándonos con el sol (precursor de la vitamina D por síntesis cutánea) sin llegar al eritema de piel, y a través de ingestión de dosis adecuadas en forma y frecuencia, necesarias para mantener ese nivel.

Se ha de considerar que las personas con ciertas afecciones pueden ser hipersensibles a los suplementos de vitamina D, al igual que otras pueden ser resistentes o hiposensibles, de ahí la importancia de ser asesorados bajo control y seguimiento de profesionales de la salud actualizados y preparados en este ámbito.

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